Podría tratarse de un film más de venganza, de esos que a Hollywood le encanta refritar con las nuevas caras, década a década. Pero la realidad marca que este producto al que no le falta entretenimiento como para evitar parpadeos, intenta más de un cruce y aprovechamiento de los recursos del cine del género de los últimos años.
Si
"Sentencia de Muerte" con
Kevin Bacon rezaba hace dos años atrás que "
ojo por ojo y nos quedamos ciegos", "
Ciudadano modelo" dice en voz alta que las leyes son tan imperfectas como quienes las dictan, y que no hay mayor aprendizaje que el provocado por el dolor en carne propia.
Un plato nuevo con sabores conocidos
Los sanguinarios castigos morales de "
El juego del miedo", la crudeza a la hora de la venganza de "
Kill Bill" o de "
El vengador anónimo", el despiadado asesino que tiene más poder aún cuando ya se lo ha atrapado como en "
Pecados capitales" o en "
Cabo de miedo", la víctima de acoso o injusticia cuyas habilidades extraordinarias son reveladas cuando ya es demasiado tarde para pedirle disculpas y evitar que las utilice como en "
Rambo", son algunos de los ingredientes que incluye la receta que seguramente inspiraron a los creadores de este film.