La escuela de Bruselas
Si la bande dessinée es conocida y admirada en todo el mundo es, sin duda, gracias a la escuela de Bruselas y su personaje icono Tintín, creado por
Hergé en 1929 y publicado en su
revista homónima.
Una de las características fundamentales de esta escuela son la de aplicar el llamado "efecto máscara" (término de Scott McCloud, 1993) que consiste en la identificación del lector con el protagonista del cómic a través de la simplificación icónica de los rasgos de la cara frente a un tratamiento más realista de secundarios y fondos.
Cuando se puede distinguir al personaje principal con sólo ver su silueta, es entonces cuando se aplica el "efecto máscara" (véase también otros personajes icono como Mickey Mouse o Son Goku, etc.)
La otra gran característica es la llamada
"línea clara": dibujos silueteados por una línea negra relativamente gruesa, firme y clarificadora de contornos y formas; y un coloreado uniforme sin ninguna degradación.
Esto a nivel teórico, en la práctica Edgar P. Jacobs dijo "la línea clara nació porque las técnicas de impresión de la época así lo requerían".
Aún así, la "línea clara" pretende que tanto dibujo y guión sean netamente comprensibles para el lector. El
arte pop hizo uso de esta técnica posteriormente y recuerda a las
vidrieras de las catedrales medievales.
Otros
factores de la escuela de Bruselas son los dibujos realistas, guiones bien documentados, mucho texto por página y bocadillos cuadrados.
En la revista Tintín también nacieron autores importantes como
Edgar P. Jacobs (
Blake y Mortimer),
Bob de Moor (
Barelli) o
Jacques Martin (
Alix).
La bande dessinée en Bélgica focalizó en su momento el ojo del universo narrativo gráfico y aún hoy su influencia tiene vigencia en autores noveles y aficionados. Un referente incuestionable en la Historia, no sólo del cómic, sino mundial.