Así pasó cuatro años y cuatro meses. El 12 de febrero de 1709, Selkirk observó la silueta de un barco. Hizo una fogata para llamar la atención de la tripulación y lo logró. Alexander pasó dos años navegando por las costas de
México y
Perú con quienes lo rescataron.
Llegó a Inglaterra y su aventura empezó a circular de boca en boca. Se hizo pública en 1713 a través de un diario inglés.
El escritor
Daniel Defoe se enteró de la historia y no paró hasta dar con Alexander. Le pidió una entrevista y durante varias noches, Selkirk relató su odisea en la isla. Después de llenar veinte cuadernos de anotaciones, Defoe le advirtió que iba a escribir una novela y que iba a hacer ciertas modificaciones:
1. Cambiar los cuatro años por veintiocho
2. La despedida del barco por un naufragio
3. Agregar un acompañante para el último tiempo
Defoe escribió 350 páginas y las vendió a una editorial. La novela se convirtió en un clásico de la literatura juvenil y la isla en donde estuvo Alexander Selkirk fue bautizada "Isla Robinson Crusoe".