Básquet marplatense: cuidar lo nuestro
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El básquet sigue siendo la principal referencia del deporte de Mar del Plata por logros y por continuidad.
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En el contexto de los deportes de elite de la Argentina, el básquetbol de Mar del Plata es reconocido por su historia, por el clásico entre Peñarol y Quilmes, por ser siempre animador de la competición con buenas y malas temporadas en el transcurso de 26 años de liga, pero con la ciudad consolidada como una plaza con identidad basquetbolística definida.
Ante los repetidos intentos de equipos como Aldosivi en el fútbol de ascenso por buscar un lugar en la máxima exigencia nacional, en Mar del Plata sólo tenemos por ahora en deportes de conjunto la representatividad de Peñarol y Quilmes (los dos equipos de básquet de la ciudad) en la principal categoría de uno de los deportes populares del país.
Esa condición de plaza fuerte, se logró con el paso de los años y se potenció con la serie de éxitos logrados recientemente por Peñarol a nivel nacional e internacional, pero también Mar del Plata se ubicó en un lugar de privilegio en el básquet nacional por mantener la llama viva de la rivalidad entre un equipo y otro de una misma ciudad.
Pero desde hace varios años, la notoria diferencia entre Peñarol y Quilmes provocó que en gran cantidad de ocasiones el clásico marplatense pareciera estar definido de antemano. El poderío de Peñarol lo convierte en un equipo prácticamente imbatible. Indefectiblemente, esto trae aparejado un decaimiento en el interés de los aficionados en general. No sólo el hincha de Quilmes rehúye cada vez más el hecho de ir a la cancha sabiendo que su equipo va a perder (o que puede ganar sólo por un milagro, dicho por sus propios seguidores), también el simpatizante de Peñarol se acostumbra a ganar y pareciera que hasta no lo disfruta tanto. Además, el clásico de Mar del Plata (patrimonio indiscutido de la Liga) también empieza a generar cierta indiferencia para la parcialidad neutral, que ahora se sienta frente al televisor para ver por cuántos puntos gana Peñarol.
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Clásicos rivales
A pesar de que Quilmes ganó el primer partido oficial disputado entre ambos en la Liga Nacional y se mantuvo adelante en el historial durante los primeros años, Peñarol logró revertir esa ventaja, y desde la temporada 1994/95 nunca abandonó su condición de máximo ganador de los enfrentamientos entre estos dos equipos. Más recientemente, desde 2004/05 hasta la actualidad, Peñarol ha estirado aún más la brecha de enfrentamientos ganados, y hoy en día aventaja a su rival por más de 30 victorias. Hasta la actualidad, se disputaron 98 partidos oficiales. Peñarol venció en 64 oportunidades, mientras que Quilmes lo hizo en 34 ocasiones. Se jugaron en toda la historia de los superclásicos, 79 partidos de Liga Nacional, 17 de Copa Argentina y 2 del Súper 8. El próximo choque será el Nº 99 y se disputará en el Estadio Polideportivo el 15 de enero de 2012. El esperado clásico Nº 100 será el 11 de marzo del 2012 en el cierre de la segunda fase de la presente temporada.

No es fácil el rol que le toca encarnar a Quilmes. Si a cualquier equipo medianamente poderoso le cuesta doblegar a Peñarol, mucho más comprometido se encuentra su clásico rival que (además de cargar con el reciente descenso y ascenso) cuenta con un plantel modesto que no termina de reacomodarse. Tal vez la entidad de Luro y Guido no tomó conciencia de la responsabilidad que le cabe (en la actualidad como partenaire) para mantener el interés del partido más atractivo de la Liga Nacional.
La disparidad del presente de uno y otro equipo radica en la esencia dirigencial. Peñarol, por su lado, cuenta con un grupo de "soñadores" que arriesgan, se tiran a la pileta y después ven si hay agua, pero con una convicción conmovedora impulsada por la propia pasión del hincha que quiere ver a su equipo en lo más alto. Por otra parte, Quilmes fue históricamente conservador a la hora de definir su presupuesto y la premisa parece ser ahorrar lo más posible. Las dos posturas tienen sus matices, su lado bueno y su lado malo, pero a la luz de los resultados, nunca mejor puesto aquel dicho que reza que "el que no arriesga no gana".
En la NBA, la ciudad de Los Ángeles cuenta con Los Lakers, uno de los equipos más poderosos de la competencia, con grandes figuras como Kobe Bryant y muchos títulos en su haber. Pero en la misma ciudad conviven Los Clippers, que sería algo así como el equipo pobre de Los Ángeles, lógicamente opacado por el brillo incesante de sus vecinos angelinos. Sin embargo, en esta temporada corta que se inicia, Los Clippers dieron la gran sorpresa del mercado de pases al contratar a la súper estrella Chris Paul, quien sorpresivamente llegó a la franquicia, a pesar del marcado interés que Los Lakers habían mostrado para incorporarlo a sus filas.
Con la llegada del codiciado base, los dueños del equipo pretenden reimpulsar el interés de sus fanáticos que siempre vivieron a la sombra de Los Lakers. El referente de Los Clippers, Blake Griffin, hizo declaraciones en relación a semejante movida: "A partir de ahora, cuando se escuche el nombre `Clippers´ será porque hemos dejado de ser el hazmerreír de la NBA", dijo el vigente ganador del concurso de volcadas en el último Juego de las Estrellas.
Con Chris Paul, la franquicia menos importante de Los Ángeles ya vendió los abonos para los partidos de toda la temporada que Los Clippers jugarán en el Staples Center, escenario que obviamente comparten con Los Lakers. El furor por la venta de entradas fue la primera comprobación que indicó que la jugada de apostar a una gran figura fue un acierto que también conlleva correr riesgos, pero que muestra una clara intención de estar a la altura para dejar de ser el vecino pobre.

Mar del Plata disfruta del gran momento de Peñarol, pero la ciudad necesita de Peñarol y de Quilmes. De clásicos impredecibles y convocantes con figuras o referentes de ambos lados que brinden un espectáculo acorde a la historia de los superclásicos y su gente. Para honrar a aquellos que hicieron grande al básquet de la ciudad y poder darle larga vida al partido más importante de la Liga Nacional.
La última vez
Por Liga Nacional, Peñarol ganó todos los clásicos desde aquel fatídico encuentro que terminó con gravísimos incidentes en la ciudad de Olavarría, donde Quilmes se impuso por 102-75 en la temporada 2008-2009. Desde ese día hasta hoy, Quilmes ganó sólo un partido de Copa Argentina en un play off, al mejor de tres juegos, que finalmente ganó Peñarol.
100 clásicos, 100 anécdotas
La rica historia del superclásico del básquetbol argentino será reseñada por el periodista Ariel Greco, quien nació en Mar del Plata pero actualmente trabaja en Buenos Aires para el diario Página 12. La idea del libro que se editará en 2012 es volcar cien jugosas anécdotas de las más variadas y reveladoras vinculadas con los clásicos de la ciudad.