El círculo cerró perfecto.
Peñarol se dio el lujo de tener entre sus filas en un torneo oficial de Liga a un NBA en plenitud y, al mismo tiempo, Nocioni encontró en Peñarol lo que estaba necesitando para sentirse pleno.
Los festejos en el Polideportivo por la obtención del título en el sufrido Súper 8 que consagró una vez más a Peñarol tuvieron como invitado estelar a un
Nocioni totalmente mimetizado con la idiosincrasia del equipo y se convirtió en uno más, a la misma altura, sin las veleidades de la figura internacional que verdaderamente es. Si bien ayudó para lograr el triunfo con su invalorable aporte, su postura fue siempre de humildad y hasta de agradecimiento por poder ser parte de la fiesta.
Paradójicamente, en el escenario de celebraciones repetidas a las que ya están acostumbrados los hinchas del elenco "milrayitas", Nocioni fue primerizo (y así se veía reflejado en su rostro), ya que el título de campeón en el Súper 8 representó el primer logro del "Chapu" en la competencia argentina.
En el mismo Estadio Polideportivo donde Nocioni levantaba la copa junto a sus eventuales compañeros de aventura ante más de 4.000 enfervorizados simpatizantes peñarolenses, poco más de dos meses atrás, el mismo Nocioni, con la Generación Dorada, lograba la clasificación a los Juegos Olímpicos de Londres.