Peñarol siempre es protagonista
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Más allá de haber experimentado un bajón lógico en su rendimiento, el equipo marplatense se recuperó y pelea por el título de la Liga Nacional de Básquetbol. |
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No es fácil transitar cinco años de éxito y codearse con la gloria cada tanto. En un certamen súper competitivo, Peñarol de Mar del Plata logró posicionar su estilo, su marca y su sello para convertirse en la referencia obligada cuando se habla del básquet argentino. Lo fue
Atenas, en su momento, y llenó de orgullo a la provincia de Córdoba y a todo el país con figuras inolvidables convertidas en verdaderas leyendas, como
Marcelo Milanesio y
Héctor "Pichi" Campana. Lo cierto es que ahora ese sitial de privilegio fue alcanzado por
Peñarol.
Allá por 2006, la dirigencia empezó a hacer circular la palabra "protagonista", y obtuvo réditos de inmediato al conseguir jugar una final por segunda vez en su historia (perdió ante Boca) tras haber salido campeón en la temporada 93/94. Aquella final perdida de 2006 hizo que Peñarol redoblara la apuesta para el año siguiente y tomara la decisión más importante de este exitoso ciclo: contratar a Sergio Hernández como entrenador. El prestigioso coach -en ese entonces también al frente de la selección argentina- jerarquizó el proyecto y, con el correr de los años, convirtió a Peñarol en el mejor equipo del continente con la obtención de la Liga de las Américas en dos ocasiones. Respaldado por un plantel de lujo y una dirigencia incansable, el "Oveja" Hernández hizo de Mar del Plata su casa y convenció a todos, a fuerza de buen juego, de que había venido a hacer historia.
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El equipo de Mar del Plata supo reinventarse y se puso de pie en la recta final de la fase regular con las chances intactas de pelear por el Nº 1 y llegar entero a los play offs. Y si en la carrera por la cima, Peñarol llegara a trastabillar y se colocase en la segunda, tercera o cuarta posición (lo que lo obligaría en algún caso a resignar la localía en alguna serie decisiva), aun así sigue ostentando hoy la condición de ser el equipo más ganador en condición de visitante.
Rica historia en títulos
Peñarol logró coronarse campeón de la Liga Nacional de Básquetbol en las temporadas 93/94 y 2009/2010, así como también de la Liga de las Américas (el torneo de clubes más importante del continente americano a partir de 2008) en dos de las cuatro ediciones de la misma (Mexicali 2008 y Mar del Plata 2010). Además obtuvo el título en el Torneo Interligas, que involucra a los cuatro mejores equipos de la Liga de Brasil con los mejores cuatro de la Liga Argentina. En la antesala de la 2010/2011, Peñarol ganó el único título que le faltaba, al imponerse en la final de la Copa Argentina, torneo oficial de pretemporada de la Liga Nacional que se le venía negando tras haber accedido a las finales en las últimas cuatro temporadas. La excelente performance del año 2010 le permitió al conjunto marplatense ser merecedor del Lobo de Mar de Oro en la fiesta del deporte de Mar del Plata en la que también fue distinguido su presidente, Domingo Robles, como mejor dirigente deportivo local.


Sumado a este mal momento llegó la licencia obligada por estrés que tuvo que tomarse el técnico
Sergio Hernández, en lo que fue una decisión inédita en su siempre efervescente carrera. Sin el gran mentor, el equipo tuvo que sacar fuerzas para demostrar que si se llegó tan alto, fue por mérito de todo el conjunto. Aunque el regreso de Hernández no fue el mejor (Peñarol quedó eliminado de la Liga de las Américas en el Cuadrangular de Semifinales disputado en
Veracruz), de a poco el equipo empezó a mejorar.
Pero un día llegó la mala, como es lógico en todo lapso prolongado de tiempo en el que las cosas salen bien. Peñarol perdió este año la final del Súper 8 en Formosa ante Atenas de Córdoba, se quedó afuera de la Liga de las Américas (no pudo retener el título obtenido en dos oportunidades) y comenzó a defeccionar en la Liga de Argentina. Ese bajón, que provocó derrotas inesperadas y un mal rendimiento, derivó además en situaciones de fastidio permanente en los jugadores, que no estaban acostumbrados a perder.
Es cierto que se encendió la luz de alarma cuando las cosas empezaron a salir mal, pero quedó claro que el espíritu competitivo de este grupo está exacerbado y el plantel quiere demostrar que tiene más para dar y que el Peñarol multicampeón no está agotado. Porque como en el fútbol se dice que Boca es Boca y en el básquet se dijo durante tantos años que Atenas es Atenas, la realidad es que en la actualidad nadie puede dejar de asociar al básquet argentino con Mar del Plata, porque un lustro de protagonismo en la máxima exigencia nacional y continental ha generado que hoy podamos decir, sin temor a equivocarnos, que esta plaza es la más fuerte del básquetbol argentino porque Peñarol es Peñarol.
Un sueño más
Ante los logros internacionales obtenidos, Peñarol conserva la ilusión de poder participar en lo que será el Mundial de Clubes organizado por
FIBA, que se realizaría en Qatar probablemente en 2012 y que reuniría a equipos representantes de las mejores ligas del mundo. Aunque muchos crean que es algo inalcanzable, la dirigencia del elenco "milrayita" ya ha demostrado que no hay cosas imposibles. No obstante, FIBA (el máximo ente del básquet mundial) no tiene aún definido de manera concreta los detalles en cuanto al sistema de clasificación de los equipos participantes, sede y fecha de realización del torneo. La idea de Peñarol es hacer valer su condición de bicampeón de América para lograr un lugar en lo que sería la cita ecuménica más trascendente en la órbita de los clubes de todo el mundo.
Como algo natural de acuerdo al potencial expuesto, el conjunto marplatense jugó otras dos finales más de Liga Nacional ante Atenas, nada menos, y a pesar de haber perdido la primera, se desquitó al año siguiente para coronar el memorable 2010, que hizo bautizar a Peñarol como Campeón de Todo (Liga de las Américas, Súper 8, Interligas y Liga Nacional).
Una vez que el plantel focalizó su objetivo en pelear sólo el torneo local, ya sin chances de brillar internacionalmente, el barco comenzó a enderezarse. Y no está mal conformarse con la competencia vernácula, porque Peñarol puso el listón muy alto en 2010, y está claro que igualar semejante seguidilla de logros sería prácticamente imposible. Así lo reconoció la figura del equipo, Leo Gutiérrez: "La eliminación de la Liga de las Américas fue un golpe duro para el equipo y para todo el grupo, pero creo que también es bueno que nos pasen estas cosas ahora. No nos tenemos que desviar del objetivo, que ahora es la Liga Nacional. Es preferible que pase ahora y no en los play off, cuando las cosas no se pueden revertir. Sabíamos que iba a ser my difícil hacer lo mismo que se hizo el año pasado. Se ganaron tantas cosas y se jugó tan bien, que se tornó muy difícil igualarlo".