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Deportes > Básquet

Quilmes logró el ascenso

25-May-2011   Florencia Cordero
quilmes
Después de una temporada signada por la irregularidad, Quilmes encaminó su rumbo en el final y logró el ascenso a la máxima categoría del básquetbol argentino.
El equipo explotó en la instancia decisiva y se convirtió en una aplanadora en los partidos clave para poder recuperar su lugar en la Liga Nacional. Tras un año en el Torneo Nacional de Ascenso, el elenco "cervecero" no sólo recupera su status sino que también le devuelve a Mar del Plata la posibilidad de lucirse con el regreso de los clásicos ante Peñarol en el partido más importante de la historia de la competencia.

El doloroso descenso del 2010 caló hondo en el entorno quilmeño. Por eso los dirigentes apostaron a un plantel con los mejores nombres del mercado nacional y un técnico con experiencia en la categoría para recuperar el lugar que le corresponde en el mapa del básquetbol vernáculo. Quilmes siempre fue el gran candidato para todos, pero la ansiedad de sus hinchas por volver a la elite siempre fue una mochila pesada. Más allá de las buenas contrataciones, el equipo tardó en encontrar solidez, transcurrió sin convencer y hasta quedó al borde de la eliminación en un quinto partido de Reclasificación en una recordada serie ante el débil Unión Progresista, pero se sobrepuso en los play off y no dejó dudas.

En una divisional como el TNA, acertar con el extranjero resulta vital, pero Quilmes penó primero con un liviano Wilder Auguste que nunca rindió y después recurrió a un viejo conocido como Harold Arceneaux. La elección no parecía mala si se recordaba su paso anterior por el club y por la categoría, pero la situación cambió cuando el foráneo arribó a la ciudad totalmente fuera de estado. Su incorporación no sólo resultó irrelevante para el equipo sino que además su presencia fue una incomprensible manera de dar ventaja y ceder terreno en el transitar de la liga.
El copyright del artículo Quilmes logró el ascenso, publicado en Deportes > Básquet pertenece a Florencia Cordero. Es necesario el consentimiento expreso de su autor para la publicación o reproducción, parcial o total, a través de medios impresos, online o a través de cualquier otro medio o formato.
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En el lugar más inesperado estaba la solución a todos los problemas. La liga japonesa de básquetbol se disputaba con total normalidad hasta la llegada del terrible terremoto y tsunami que arrasó con ciudades enteras. Justamente en Sendai, uno de los lugares más afectados por la tragedia, estaba jugando el argentino-estadounidense Mac Hopson, a quien Quilmes decidió contratar. El joven base/escolta (nacido en Argentina cuando su padre norteamericano jugaba en Marcos Juárez hace 24 años) técnicamente para nuestra competencia es considerado como un jugador nacional, aunque haya dejado estas tierras cuando tenía poco más de un año.
17 de mayo para la historia

Después de una durísima temporada en el Torneo Nacional de Ascenso, Quilmes logró recuperar su lugar en la máxima categoría el 17 de mayo de 2011, pero no era una fecha más para el sentimiento del hincha. Ese mismo día de 1991, el conjunto "tricolor" había obtenido su derecho de jugar en la elite por primera vez en la historia tras vencer a Pico F.C. en la Liga B de entonces, que sería el equivalente al TNA de la actualidad. Aunque para los más jóvenes, el 17 de mayo también tiene connotaciones especiales y más recientes, ya que ese día de 1998 el elenco "cervecero" perdió la categoría ante Belgrano de San Nicolás (equipo que era dirigido por el actual técnico de Quilmes, Daniel Maffei) en el mismísimo Once Unidos. Más allá de ese mal recuerdo, ahora el 17 de mayo quedará marcado como el día de los dos ascensos de Quilmes, el primero, en 1991 y, ojalá, el último, veinte años después.
La incorporación del norteamericano de origen panameño Leonardo Pomare balanceó la conformación del equipo y le dio fundamentalmente una mayor capacidad rebotera. Sin que su inclusión significara robar demasiado protagonismo, el extranjero recién llegado fue fundamental en el partido decisivo que le dio a Quilmes la clasificación al TNA 1 después de llegar a los tumbos a la definición de la primera fase.

Los dirigentes quisieron esperar que se ponga a punto físicamente, pero los partidos pasaban y Quilmes seguía sin encontrar volumen de juego. Lamentablemente para el bueno de Arceneaux, la vida le jugó una mala pasada y antes de bajar sus kilos de más, sufrió una lesión en pleno partido que lo dejó afuera de toda la temporada. Su infortunada situación derivó en el comienzo del camino de Quilmes hacia el ascenso.
Aunque el jugador venía con los mejores antecedentes de la interrumpida liga japonesa, la contratación de Hopson era una apuesta. Podía salir bien o podía salir mal. El moreno terminó convirtiéndose en una pieza clave que le dio al equipo un salto de calidad que resultó vital para lograr el objetivo. Quilmes se encontró con un extranjero protagonista, determinante y goleador, pero con una humildad asombrosa para acoplarse al proyecto.

Un verdadero equipo

El gran potencial de Quilmes radicó en la inteligencia de sus jugadores con tres pilares fundamentales. 1) El base Nicolás Ferreyra sobresalió con actuaciones de una categoría superior que lo consagraron como uno de los mejores del TNA. 2) Gregorio Eseverri mostró un despliegue conmovedor y un espíritu batallador por naturaleza, pero a la vez una capacidad notoria para expresar sus ideas dentro y fuera de la cancha. 3) El "Talismán", Mario Sepúlveda (obtuvo su quinto ascenso), fue la guía de todo el plantel por su experiencia y veteranía, a pesar de su juventud, para direccionar la motivación del grupo en los momentos difíciles. Además destacó el trabajo de Leo Peralta que, si bien alternó buenas y malas, se ganó un lugar en el corazón de la gente por su entrega. Es para resaltar la tarea siempre útil de Ignacio Alessio en la zona pintada, el aporte de Facundo Piñero y de Dragan Capitanich, junto al juvenil Maximiliano Iturrioz que supo ganarse valiosos minutos en cancha.
La buena actuación de Pomare en su debut dejó a las claras que la dirigencia había perdido mucho tiempo "aguantando" a Arceneaux. Y también se encendía la luz de alerta ante cierta pasividad dirigencial que, por ejemplo, decidía no completar la ficha libre con la que contaba el plantel. Pero otra vez la vida caminó por sí misma y otra lesión obligó a un cambio de planes. Un jugador fundamental como Esteban López también quedó fuera de competencia por lesión y Quilmes se vio obligado a buscar un apellido nuevo.
Al acierto de Hopson, a la dirigencia hay que sumarle la buena decisión de incorporar al plantel al psicólogo deportivo Germán Diorio por iniciativa del entrenador, Daniel Maffei. Los jugadores se abrieron a la modalidad y ellos mismos reconocieron que supieron sacarle provecho. También se ocuparon de completar la ficha que quedaba con la contratación del rendidor Pablo Espinoza, dando muestra de que creían con convicción en el ascenso.

Quilmes se armó para ascender, pero tuvo que sufrir mucho en el tortuoso camino del TNA. Cuando parecía que la dirigencia se conformaba sólo con una buena campaña, acertó con el refuerzo clave y, junto al resto de los jugadores, cuerpo técnico y su hinchada, el "Tricolor" volvió a darle a Mar del Plata el orgullo de ser la mejor plaza basquetbolística del país.
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