La presencia de la selección argentina de básquet es, de por sí, atractiva a la hora de convocar gran cantidad de público, pero esta situación se potencia mucho más ante la realización de este Preolímpico en el que Argentina, con Ginóbili y Scola como grandes referentes, deberá pelear con otras nueve naciones por las dos plazas disponibles para la próxima cita olímpica.
La realidad indica que hay dos equipos favoritos claramente diferenciados del resto, que son Argentina y Brasil, pero en este tipo de torneos nunca hay que descuidarse, ya que en semifinales no hay margen de error, y un mal partido en la llave decisiva puede hacer desvanecer el objetivo. Más allá de que existe una instancia de repechaje para los que se ubiquen entre el tercero y el quinto puesto (jugarán un Preolímpico Mundial en 2012), la intención de Argentina es acceder de manera directa jugando la final en Mar del Plata.
La incógnita de la conformación del conjunto nacional tiene que ver con el posible regreso a la actividad de alto rendimiento del pivote cordobés Fabricio Oberto, quien abandonó el básquet por problemas cardíacos en pleno desarrollo de la temporada de la
NBA. Pero es tan alto el compromiso de esta camada con la camiseta argentina, que él mismo decidió someterse a exhaustivos estudios para determinar si puede jugar un torneo más sin correr riesgos y retirarse a lo grande jugando en "La Feliz" para luchar por la clasificación olímpica. En ese sentido, Oberto confesó: "
Puedo dejar el básquet en cualquier club y hasta en la NBA, pero con la selección argentina me cuesta, no la puedo dejar ni loco".