Inevitablemente, su vida se vio afectada por la difícil situación política de la época, en Rumanía. Por esta razón, en 1989 Nadia pidió asilo diplomático en la embajada americana en Austria, eludiendo los estrictos controles impuestos por el dictador Nicolás Ceausescu. La atleta tendrá que enfrentarse a numerosas travesías y emprender un largo viaje antes de lograr establecerse en Montreal, donde conocerá a Bart Conner. Sin embargo, su valor le permitirá superar cada obstáculo y empezar una nueva vida. Hoy en día Nadia posee la doble
nacionalidad rumana y
estadounidense, y mantiene buenas relaciones con su país natal.
La estrella sigue brillando
En diciembre de 2003, Comaneci escribe su historia en el libro
Letters to a Young Gymnast (Cartas a una joven gimnasta), donde también cuenta haber sido tratada con irrespeto en ocasiones. Quizás por esto, hoy se dedica a promover valores positivos en el mundo del deporte juvenil y en la sociedad en general.
Actualmente, sus actividades abarcan un amplio rayo de acción. Es vicepresidenta de la Junta Directiva de Olimpiadas Especiales Internacionales, y también es vicepresidenta de la Asociación de Distrofia Muscular. Es miembro de la junta de Laureus Sports For Good Foundation. Con su participación junto al equipo de comentaristas en Televisa de México para Beijing 2008, ha logrando atraer la atención de un gran número de televidentes y sigue siendo apreciada en el mundo del deporte por su profesionalidad y por la calidad de sus intervenciones. Adicionalmente, como ella misma explica en una recién
entrevista, a pesar de los muchos compromisos que la tienen ocupada, Nadia viaja a Rumanía siete veces al año para apoyar a decenas de organizaciones caritativas.