Los estudios que se presentan en este libro establecen que "el cerebro femenino está programado para encontrar un hombre que se comprometa a pasar el tiempo suficiente en una relación como para proteger y criar a sus hijos", explica el matrimonio
Pease.
Sin embargo, la tendencia biológica del hombre es a la promiscuidad, como un legado de su pasado: "a lo largo de la historia humana, las guerras han causado estragos en la población masculina y, por consiguiente, después de cada batalla aumentaba el número de viudas que creaban una especie de harén para los hombres que volvían a salvo, asegurando así la supervivencia de la tribu o especie".