¿Cuántas veces hemos oído de las relaciones del tipo
"Touch and go" en las que ninguna de las partes asume un compromiso de entrada y apenas se conocen van al contacto íntimo, para luego seguir sus caminos sin reproches? Sin duda deben haber sido muchas, en épocas en que las separaciones son casi una pandemia (visto desde la óptica de quienes aceptan las uniones por más tortuosas que se vuelvan hasta las últimas consecuencias).
Para algunos constituye un desahogo, una ráfaga de placer, y hasta una marca en su libreta. Para otros, un intento más en la búsqueda del amor de su vida. De hecho hay estudios que sostienen que no hay ninguna clase de
daño psicológico al practicarlo.
La pregunta es: ¿hasta qué punto es efectiva y disfrutable una relación si no nos importa la otra persona lo suficiente para brindarle el máximo placer, más allá del ego al intentar conseguirlo?