La cata o degustación, una operación difícil
Entre una cualidad y el defecto contrario, y aun entre dos cualidades o dos defectos diferentes, existen grados intermedios y matices sobre los que surgen fácilmente divergencias, tanto más cuanto que la degustación es por su misma naturaleza eminentemente
subjetiva. No es un análisis químico, que puede determinar de manera objetiva elementos precisos y definidos. Los resultados de una degustación son en gran medida relativos al catador y están sujetos a sus disposiciones, a sus sugestiones, a su vocabulario, al sentido exacto que atribuye a sus palabras, como también a la importancia que concede a tal cualidad o defecto.
Un vino puede juzgarse gordo o flaco según se le compare con otro. Puede ser más fuerte que otro, sin que por ello merezca el calificativo de fuerte.