El 4 de marzo de 1960, el buque de origen francés La Coubre, que transportaba armas y municiones desde el puerto belga de Amberes, fue objeto de un sabotaje en el puerto de La Habana. Hubo una primera explosión y 30 minutos después un segundo estallido que sumó víctimas entre los voluntarios que se acercaron a auxiliar, dejando como saldo más de 80 muertos y 200 heridos.
El gobierno de Cuba se lo adjudicó a la
CIA (Agencia Central de Inteligencia), órgano vital del espionaje de los Estados Unidos, principal interesado en que la isla no se abasteciera de armas.