Los delfinariosLa asociación
Anima Naturalis denuncia las tristes condiciones de vida de los delfines en cautividad: "En un delfinario los cetáceos han de acostumbrarse a piscinas muy pequeñas en proporción a su tamaño y velocidad de desplazamiento, por lo que se ven obligados a nadar en cí¬rculos. Su sistema de orientación y detección de presas, mediante la emisión de sonidos, encuentra en las paredes de hormigón una muralla que les devuelve continuamente esos sonidos, algo que termina por alterar ese sofisticado mecanismo natural. El cloro y otros productos quí¬micos que se añaden al agua pueden provocarles heridas e irritaciones oculares, y el estrés de la vida en cautiverio también es causa de lesiones y muerte. La vida media de los delfines en libertad ronda los 40 años. En cautividad, no excede los 8 años, y ello a pesar de ser sometidos a control veterinario y recibir periódicamente tratamientos con antibióticos, fungicidas, hormonas y vitaminas. Sin dichos tratamientos, apenas podrí¬an sobrevivir unos pocos dí¬as cuando son confinados en los estanques artificiales. Las orcas pueden llegar a vivir unos 80 años en libertad, pero en cautiverio apenas llegan a los 10".
Una excursión al zoo ¿se puede considerar educativa?
Las razones de quien defiende la existencia de zoológicos y delfinarios suelen ser "educativas". El derecho de los niños a ver de cerca un animal
exótico tendría más valor que los derechos del animal a vivir en su ambiente natural. Al mismo tiempo, la contaminación ambiental y el hurbanismo desenfrenado alejan de los centros habitados a la fauna autóctona. Los animalistas consideran que esta es una grave falta en el comportamiento humano, y aún más si se trata de educar a los niños. La visión del ser humano como dueño del universo está pasando de moda, pero lo hace muy lentamente. Todavía muchas personas se dejan llevar por las costumbres adquiridas, sin detenerse a reflexionar.
Considerando los avances tecnológicos, que nos permiten ver documentales de óptima calidad, donde los animales se relacionan naturalmente, los niños de hoy tienen acceso a muchos más conocimientos que los de antes. ¿Por qué no mejorar la calidad de su ocio? ¿Necesitamos verdaderamente mantener aquellos tristes lugares de encierro, disfrazados de parques de entretenimiento?