Comentar este artículo
Nombre: *
E-mail: *
Valora este artículo:
Comentario:
  
* Campo requerido
Comercio sexual y mujeres esclavas
Política y Sociedad > Colectivos Sociedad

Entrevista a Isoke Aikpitanyi sobre el tráfico de mujeres: una historia verdadera

09-Dic-2011   Manuela Garreffa
isoke
Isoke Aikpitanyi es una mujer valiente que denunció a sus explotadores y sigue ayudando a otras jóvenes a salir del infierno de la esclavitud.

Isoke es una joven nigeriana que vive en Italia desde hace 10 años. Le habían prometido un empleo en el extranjero, y en vez de eso tuvo que pasar tres años en esclavitud, siendo explotada como prostituta, antes de poderse salvar y empezar una nueva vida. Hoy dirige un proyecto de rescate y de integración para otras chicas que quieren escapar de las manos de los traficantes. El libro 'Le ragazze di Benin City' relata su historia. Otras historias reales se redactaron recientemente en un libro titulado '500 storie vere'.

En su blog, Isoke exhorta a los lectores a reflexionar sobre la gran demanda de prostitución, que involucra a prostitutas voluntarias y a mujeres esclavas. "Este deplorable comercio de personas" denuncia Aikpitanyi, "mueve altísimas cifras de dinero debido a la existencia de nueve millones de clientes, tomando en cuenta solo el territorio italiano. Una triste realidad que muchas veces no se considera, siendo una verdad incómoda. De hecho, la opinión pública prefiere pedir medidas para que se oculten a las chicas, que con su presencia restan decoro a las calles."

Isoke sugiere que la costumbre de justificar la mercantilización del sexo y la tolerancia de verdaderas 'violaciones de pago', representan un problema que nos involucra a todos. A través de esta entrevista daremos a conocer en los detalles las condiciones de vida de las esclavas del siglo XXI.

Pregunta.- ¿De qué te ocupabas en tu país de origen?
Respuesta.- "Conducía un estilo de vida muy simple, mi familia es muy pobre y yo tuve que dejar pronto la escuela para ayudar a mi madre, que trabajaba en un mercado. Un día me propusieron de ir a trabajar en un puesto de frutas y hortalizas, en un mercado de Londres. Yo acepté, pensando de poder enviar dinero desde el extranjero, y cuando entendí que se trataba de una trampa ya era demasiado tarde. Al final mi madre murió joven, por el cansancio y la pobreza. Ella hoy sería contenta de mí, por la actividad que llevo a cabo a través de la asociación, para liberar a otras chicas de la esclavitud.".

P.- Entonces, ¿las chicas que emigran no saben que vienen a Europa para ser prostitutas?
R.- "La trata de prostitutas esclavas es un mercado aparte. Las chicas que se ven involucradas en este tráfico, por lo general proceden de familias que viven en el campo. Son muy jóvenes, pueden tener 14 años de edad, son analfabetas y hablan un dialecto local. Se debe ir a informarlas de los peligros que pueden correr para escaparse del hambre. Porque ellas creen de ir a trabajar regularmente. Yo pienso hacerlo. Mi familia ha sido amenazada por los traficantes, me mandaron a decir que corro peligros si vuelvo, pero yo quiero que en los pueblos lleguen estas informaciones, que se diga la verdad".

P.- ¿Qué sucede cuando estas jóvenes llegan a Europa?
R.- "Las acogen unas mujeres llamadas 'maman', que a su vez han sido prostitutas esclavas y que, para ganarse su libertad, deben reducir a la esclavitud a un grupo de cuatro o cinco jóvenes nuevas. Ellas te dicen: 'Qué tan ingenua eres tu, ¿cómo puedo explicarte todo?' y llaman a un grupo de hombres que te violan, para enseñarte todo lo que puede pasar en la calle".

P.- Una vez que se encuentran en la calle, ¿quiénes son sus clientes habituales?
R.- "Los clientes que buscan este tipo de 'prestación' quieren tener por un rato una esclava, por 25 euros. No quieren usar preservativos, no les importa si ellas se infectan de sida o si quedan embarazadas. Las violan, las maltratan, están obsesionados con el sexo anal y hacen cosas que sus esposas no aceptarían. Cuando las chicas sufren heridas graves no pueden curarse, porque llegando a un hospital serían denunciadas como clandestinas.

Ellos parecen hombres normales, bien vestidos, y saben que la chica no podrá denunciarlos. Nosotras somos víctimas invisibles. También hay clientes entre nuestros connacionales, que trabajan en los peores empleos por muchas horas y poco dinero. Estos últimos nos odian porque nos acostamos con los blancos. Somos el chivo expiatorio, el desahogo de las tensiones de todos. Y lo peor es que muchas personas piensan que nuestro sacrificio sea necesario para evitar que los violadores agredan a una chica blanca, de buena familia".
El copyright del artículo Entrevista a Isoke Aikpitanyi sobre el trafico de mujeres, publicado en Política y Sociedad> Colectivos Sociedad pertenece a Manuela Garreffa. Es necesario el consentimiento expreso de su autor para la publicación o reproducción, parcial o total, a través de medios impresos, online o a través de cualquier otro medio o formato.
Inicio
isoke
Isoke Aikpitanyi
Tweet
P. - ¿Cómo se sobrevive a este infierno?
R.- "La primera violación es un trauma, sientes que algo dentro de ti se ha roto para siempre. Luego sucede tan a menudo que cuando sales a la calle te preguntas solamente si esta vez volverás, si saldrás viva. Las mujeres que se rebelan son torturadas cruelmente, y les hacen hechizos, en los cuales la gente de campo suele creer. Si no se rinden las matan. Se estima que los traficantes, unos delincuentes africanos asociados con la mafia italiana, hayan matado a 200 jóvenes nigerianas en los últimos cuatro años".

P.- ¿Qué sucede si una chica denuncia a sus persecutores?
R.- "Normalmente ellas no denuncian, porque llegando a la policía serían expulsadas como clandestinas y devueltas a su país natal así como se encuentran, casi desnudas. Y allí encontrarían otra vez a los criminales que les han propuesto de emigrar. Además, para partir tuvieron que endeudarse y deben dinero a sus familiares. Quien decide denunciar, si no quiere ser expulsada, debe traer pruebas y hacer nombres que a lo mejor no conoce, y el resultado es que luego se encuentra viviendo en el mismo barrio donde viven los traficantes, que muy pronto vuelven en libertad. A mi casi me matan".

P.- Isoke, después de todo esto, ¿todavía crees en el amor?
R.- "Sí. Mi compañero, Claudio, es italiano. No todos los hombres son violadores o clientes de prostitutas. Hay que luchar para erradicar esta costumbre, que no hace parte del instinto del hombre, es un problema cultural".

Isoke Aikpitanyi recibió, entre otros reconocimientos, el 'Premio Matilde di Canossa' por su labor en defensa de los derechos y de la dignidad de la mujer africana.
isoke
Isoke Aikpitanyi y Roberto Saviano
(Feria del libro, Turín)


 Contenidos Freelance
contenidos freelance
Encuentra artículos de tu interés:
 Política y Sociedad Gastronomía Hogar y Decoración Moda y Belleza  Historia y Humanidades Economía y Empleo
 Educación y Formación Deportes Vida Sana y Bienestar Viajes y Turismo  Naturaleza y Animales Motor
 Espiritualidad y Mitología Salud Ciencia y Tecnología Ocio y Hobbies  Música y Espectáculos Familia y Pareja
 Arte y Cultura Derecho        

 

Condiciones de Uso · Políticas de Privacidad · 2010-2011 © contenidosfreelance.com - Derechos Reservados - phreezz