Isoke es una joven nigeriana que vive en Italia desde hace 10 años. Le habían prometido un empleo en el extranjero, y en vez de eso tuvo que pasar tres años en esclavitud, siendo explotada como prostituta, antes de poderse salvar y empezar una nueva vida. Hoy dirige un proyecto de rescate y de integración para otras chicas que quieren escapar de las manos de los traficantes. El libro 'Le ragazze di Benin City' relata su historia. Otras historias reales se redactaron recientemente en un libro titulado '500 storie vere'.
En su blog, Isoke exhorta a los lectores a reflexionar sobre la gran demanda de prostitución, que involucra a prostitutas voluntarias y a mujeres esclavas. "Este deplorable comercio de personas" denuncia Aikpitanyi, "mueve altísimas cifras de dinero debido a la existencia de nueve millones de clientes, tomando en cuenta solo el territorio italiano. Una triste realidad que muchas veces no se considera, siendo una verdad incómoda. De hecho, la opinión pública prefiere pedir medidas para que se oculten a las chicas, que con su presencia restan decoro a las calles."
Isoke sugiere que la costumbre de justificar la mercantilización del sexo y la tolerancia de verdaderas 'violaciones de pago', representan un problema que nos involucra a todos. A través de esta entrevista daremos a conocer en los detalles las condiciones de vida de las esclavas del siglo XXI.
Pregunta.- ¿De qué te ocupabas en tu país de origen?
Respuesta.- "Conducía un estilo de vida muy simple, mi familia es muy pobre y yo tuve que dejar pronto la escuela para ayudar a mi madre, que trabajaba en un mercado. Un día me propusieron de ir a trabajar en un puesto de frutas y hortalizas, en un mercado de Londres. Yo acepté, pensando de poder enviar dinero desde el extranjero, y cuando entendí que se trataba de una trampa ya era demasiado tarde. Al final mi madre murió joven, por el cansancio y la pobreza. Ella hoy sería contenta de mí, por la actividad que llevo a cabo a través de la asociación, para liberar a otras chicas de la esclavitud.".
P.- Entonces, ¿las chicas que emigran no saben que vienen a Europa para ser prostitutas?
R.- "La trata de prostitutas esclavas es un mercado aparte. Las chicas que se ven involucradas en este tráfico, por lo general proceden de familias que viven en el campo. Son muy jóvenes, pueden tener 14 años de edad, son analfabetas y hablan un dialecto local. Se debe ir a informarlas de los peligros que pueden correr para escaparse del hambre. Porque ellas creen de ir a trabajar regularmente. Yo pienso hacerlo. Mi familia ha sido amenazada por los traficantes, me mandaron a decir que corro peligros si vuelvo, pero yo quiero que en los pueblos lleguen estas informaciones, que se diga la verdad".
P.- ¿Qué sucede cuando estas jóvenes llegan a Europa?
R.- "Las acogen unas mujeres llamadas 'maman', que a su vez han sido prostitutas esclavas y que, para ganarse su libertad, deben reducir a la esclavitud a un grupo de cuatro o cinco jóvenes nuevas. Ellas te dicen: 'Qué tan ingenua eres tu, ¿cómo puedo explicarte todo?' y llaman a un grupo de hombres que te violan, para enseñarte todo lo que puede pasar en la calle".
P.- Una vez que se encuentran en la calle, ¿quiénes son sus clientes habituales?
R.- "Los clientes que buscan este tipo de 'prestación' quieren tener por un rato una esclava, por 25 euros. No quieren usar preservativos, no les importa si ellas se infectan de sida o si quedan embarazadas. Las violan, las maltratan, están obsesionados con el sexo anal y hacen cosas que sus esposas no aceptarían. Cuando las chicas sufren heridas graves no pueden curarse, porque llegando a un hospital serían denunciadas como clandestinas.
Ellos parecen hombres normales, bien vestidos, y saben que la chica no podrá denunciarlos. Nosotras somos víctimas invisibles. También hay clientes entre nuestros connacionales, que trabajan en los peores empleos por muchas horas y poco dinero. Estos últimos nos odian porque nos acostamos con los blancos. Somos el chivo expiatorio, el desahogo de las tensiones de todos. Y lo peor es que muchas personas piensan que nuestro sacrificio sea necesario para evitar que los violadores agredan a una chica blanca, de buena familia".