El lado consumístico de las festividades
La educación tampoco ayuda, paradojalmente. En las escuelas y guarderías españolas, por ejemplo, se animan a los niños a idealizar estas vacaciones como una ocasión para reunirse con sus familiares pero también de pasear por centros comerciales llenos de regalos costosos. Todo esto sin averiguar si cada uno de estos alumnos tiene a sus abuelos cerca ni si sus familias son de altos recursos. Los programas de las alcaldías para incrementar el comercio en tiempos de crisis han llegado a utilizar cínicamente los sentimientos de los más pequeños, distribuyendo propaganda dirigida a ellos que se insinúa en cada espacio, incluso en los institutos.
A esto, a menudo, se añade la escasa sensibilidad del personal que sigue al pie de la letra el programa recomendado. Un hijo de madre soltera de origen extranjera pintará el mismo dibujo de la reunión familiar estándar al cual trabajan sus compañeritos. Entonces el pequeño se fijará en lo que le falta y hablará de esto en casa, a la madre, es decir a la persona que además que atenderle tiene que limpiar, trabajar, preocuparse de todo en el las mismas 24 horas del día. En estas situaciones, muchas veces, saber como responder no es fácil, y muchos menos mantener un buen equilibrio
emocional.
RCMA: un buen ejemplo a imitar
Si bien muchas personas hablan de considerar los sentimientos positivos que están detrás de los festejos, en realidad pocos se preocupan por los otros seres
humanos a su alrededor, que pueden estar enfrentando problemas.
Por esta razón es importante dar visibilidad a cada iniciativa que se propone fomentar la inclusión, y en especial a los proyectos que también extienden este espíritu de hermandad a lo largo de todo el año. La idea básica del RCMA (Redlands Christian Migrant Association) es la de animar a las familias del Estado de Florida a patrocinar a familias más pobres. "La asociación se da la tarea de emparejar a las familias necesitadas con familias de la comunidad que deseen patrocinarlas" explica Frank De la Camara, quien participa con mucha emoción en este
programa desde hace 8 años, viendo crecer a los niños del núcleo familiar que apoya.
En las festividades los participantes realizan actividades juntos, preparando los adornos y ofreciendo regalos a los niños. Se distribuyen alimentos a los adultos y sobre todo se enlazan amistades para compartir el tiempo libre de las vacaciones. Además, los niños tienen a su disposición 75 centros infantiles de calidad que funcionan durante todo el año.