La manifestación había sido autorizada por el Alcaldía, pero ningún representante de la misma se presentó frente a los ciudadanos allí reunidos. El descontento de los manifestantes creció a medida de que estos se sintieron ignorados.
Aquella misma mañana, la alcaldesa Teófila Martínez y los concejales asistían a una misa en honor de la Patrona de Cádiz, un acto puramente religioso. Los manifestantes se dirigieron entonces hacia la iglesia, con el propósito de atraer la atención de los políticos. En aquellos momentos la gente empujaba y gritaba palabras de indignación que según los manifestantes eran dirigidas a los encargados de la perrera, mientras los políticos las percibieron como amenazas a sus personas.
Isabel se encontraba en primera fila y otros manifestantes la empujaron hacia adelante. La concejal Carmen Obregón acusa a Isabel de haberle golpeado intencionalmente en la cara, aunque se encontrara a sus espaldas. Además Isabel admite haberse acercado a la alcaldesa para hablarle, pero asegura de no haberla insultada como ella declara.
La alcaldesa, contradiciendo su anterior
declaración, ha afirmado anteayer con toda seguridad de haber sufrido un intento de agresión de parte de Simone Righi. Simone es acusado también de agresión al teniente de alcalde de Urbanismo, Ignacio Romaní, al escolta de la alcaldesa y a cuatro policías.