Comentar este artículo
Nombre: *
E-mail: *
Valora este artículo:
Comentario:
  
* Campo requerido
Política y Sociedad > Política América Latina > Política Argentina

Argentina: la necesidad de un nuevo contrato social (Parte III)

06-Feb-2011   Adrián Freijo
argentina
El Pacto de la Moncloa fue capaz de sacar a España de la crisis. Nosotros podemos, también, acordar una Argentina distinta?

Tal vez uno de los aspectos que requieren un análisis más inteligente en la cuestión del acuerdo nacional sea el que nos lleve a entender que la organización social argentina ha cambiado mucho en los últimos años. Ya no están presentes tan sólo las viejas patas de la pirámide social (sindicatos, empresas, partidos políticos e iglesia), que por suerte parecen haber abandonado las Fuerzas Armadas a partir de 1983. Hoy ese lugar ha sido ocupado por organizaciones de tercer grado que, con mayor o menor organización interna e independencia del poder de turno, deberán ser necesariamente convocadas a la mesa del diálogo.

En nuestra visión resulta necesario que a estos últimos se agreguen al debate sobre la temática acordada todas las entidades de tercer grado que han surgido en el país de las manos de la crisis y que hoy representan acabadamente el genuino interés de la sociedad argentina.

A esta cadena de acuerdos políticos y sociales que servirán para afrontar en lo inmediato la crisis, podrá entonces seguirle la agenda profunda del modelo argentino hacia el futuro:

La organización del Estado y el modelo político y electoral; el tamaño e incumbencias del mismo; la eventual regionalización administrativa; la selección de candidatos; revocatoria de los mandatos; financiamiento de los partidos políticos; funcionamiento del Congreso y sanciones ante la demora en el tratamiento de las leyes, etc.;

el modelo social y los caminos para asegurar una distribución de la renta nacional, constante y permanente, que garantice el retorno de la movilidad social ascendente;

el modelo económico, que respete verdaderamente la propiedad privada y castigue severamente cualquier atropello a su vigencia, fijando además con claridad el papel de la empresa privada y los alcances de competencia dentro de una economía moderna y capitalista para las empresas mixtas o de capital estatal; - el modelo cultural y educativo;

las reglas básicas de convivencia, el rol de las minorías en la dinámica social y la posición permanente del país frente a los desafíos de la nueva sociedad universal como el derecho a la vida, el derecho de familia, el narcotráfico y el terrorismo internacional;

El copyright del artículo Argentina: la necesidad de un nuevo contrato social (Parte III), publicado en Política y Sociedad > Política América Latina > Política Argentina pertenece a Adrián Freijo. Es necesario el consentimiento expreso de su autor para la publicación o reproducción, parcial o total, a través de medios impresos, online o a través de cualquier otro medio o formato.
Inicio
pacto de la moncloa
Firmantes de los Pactos de la Moncloa - año 1977
Es claro, además, que la tarea que nos hemos impuesto es meramente enunciativa, evitando por tanto adelantar nuestras propias opiniones acerca de la dirección que debería tomar el debate en cada caso.

Nuestra preocupación –que hemos tratado de volcar en esta serie de notas- se sostiene en lo que creemos una necesidad impostergable de la hora: llegar a un acuerdo entre todos los argentinos que nos permita saber qué país queremos ser, qué sociedad lo va a construir, y qué república lo va a gobernar.

Pero a ese conocimiento debe agregarse en forma perentoria la decisión de la sociedad de volcar su voto en aquellos que realmente garanticen una vocación de acuerdo. Escapar, sobre todas las cosas, a la fácil promesa electoral de la convocatoria al diálogo cuando la realidad indica que ese diálogo no interesa.
argentina necesita un acuerdo
Adolfo Suárez
Tweet
Ocurre sin embargo que en esa amalgama indescifrable que es el justicialismo, ha ido creciendo una dirigencia distinta, dialoguista y moderna que deberá traccionar al movimiento hacia nuevas orillas de pensamiento.

Y ello de ninguna manera significa abandonar la doctrina histórica; el peronismo tiene la rara característica de ser una expresión corporativa en lo funcional y abierta y democrática en lo doctrinario. Como maquinaria de poder es posible que arrastre a la Argentina al fracaso, aunque como articulador de la comunidad organizada sigue siendo el único capaz de entender la alianza entre capital y trabajo que cualquier sociedad necesita como motor de su desarrollo.

Las demás fuerzas políticas deberán demostrar en los hechos que poseen las herramientas reales para gobernar en un país en el que las corporaciones están dispuestas a dar una brutal lucha final para mantener sus privilegios.

Porque ganar una elección es una cosa, pero llevar a buen puerto a una nación eternamente adolescente, facilista y timorata, es otra totalmente distinta. Y de ello tenemos demasiados ejemplos en la historia. La respuesta la tendremos con la participación de todos.
Y así como en una parte de este trabajo hablábamos de la incapacidad de Raúl Alfonsín para entender que a él le tocaba ser "el hombre de la transición" o, "el Adolfo Suárez argentino", no es menos cierto que la facción que gobierna el país en la actualidad ha dado muestras sobradas de desprecio por el diálogo, el disenso y, lamentablemente, el consenso. La Argentina es un país corporativo en el que sindicatos, empresarios y políticos piensan y actúan tan sólo en función de sus intereses particulares. Y el peronismo de ninguna manera es ajeno a esa forma de organización, toda vez que el corporativismo se encuentra inoculado en su propia esencia.
la posición internacional de la Argentina y el mandato a sus gobernantes para que no produzcan el deambular ideológico del país en base a sus convicciones personales;

el ordenamiento legal en cada una de las ramas del derecho; la organización del Poder Judicial –en la nación y en las provincias- y la modernización y simplificación de los procedimientos legales;

las formas de asociación en las entidades intermedias, con especial hincapié en la libertad de agremiación;

el sistema de salud –en todas sus etapas y disciplinas- y el camino para ponerlo al alcance de todos; el sistema de obras sociales y de medicina prepaga, su ordenamiento legal y sus obligaciones y límites;

una política previsional, para garantizar la convivencia de un sistema mixto y la intangibilidad de los aportes personales;
un régimen fiscal no regresivo, tendiente a gravar la renta y no al capital o al consumo;

formas concretas y obligatorias de garantizar la subsistencia digna a los menores y a los ciudadanos de la tercera edad que no posean otra cobertura más allá del Estado;

una política de seguridad que atienda –sobre todas las cosas- los derechos de la comunidad, consagrando la preeminencia del ciudadano honesto por sobre el delincuente; un endurecimiento suficiente de las penas como forma de desalentar el delito producto de la impunidad o la irrelevancia del castigo;

un sólido y claro acuerdo acerca de los alcances del derecho a huelga y la protesta social, sus límites y responsabilidades frente a terceros. Y todos aquellos temas que la comunidad pretenda sean resueltos en forma definitiva; tan definitiva como puede suponerse tras la firma de un verdadero contrato social.
Tienes que hacerme el favor
Juan Carlos estaba tenso, preocupado. Sabía que la aceleración de la crisis se llevaría puesto algo más que un gobierno: terminaría con la Corona. Los españoles no terminaban de digerir a aquel rey que había sido impuesto por Franco aun al precio de arrasar con la línea sucesoria en desmedro de su propio padre. Y su figura era por entonces la de un simple símbolo que representaba más la continuidad del régimen que una España nueva.

Pero el monarca tenía otros planes. Creía en la democracia y quería una nación moderna y pluralista integrada a Europa, y estaba dispuesto a conseguirlo a pesar de las presiones. “Tienes que hacerme el favor”, escuchó circunspecto Adolfo Suárez el pedido del rey. “Necesito que logres un acuerdo de todos los sectores, sin excepción, o esto termina muy mal”, dijo Juan Carlos.  “Tienes que hacerlo por España”.

Suárez, el político con mayor proyección en aquellos tiempos españoles, sabía que la manda se llevaría puesto su futuro personal. Igualmente aceptó. Cuando sobre el final de nuestro encuentro le pregunté si se había arrepentido, al ver el altísimo costo pagado, me dijo simplemente: "Me lo estaba pidiendo el rey, y para nosotros, el rey es la misma España".

Algunos años después de aquel pedido y con Suárez ya fuera del poder, Juan Carlos se pondría al frente de su nación en las horas más aciagas del Tejerazo. Esa noche el rey se convertiría en el verdadero Jefe de Estado y en el hombre más respetado y amado por el pueblo español. Y sabía interiormente que ello había sido posible por Suárez, por La Moncloa y por la inteligencia para entender la historia y el futuro.


 Contenidos Freelance
contenidos freelance
Encuentra artículos de tu interés:
 Política y Sociedad Gastronomía Hogar y Decoración Moda y Belleza  Historia y Humanidades Economía y Empleo
 Educación y Formación Deportes Vida Sana y Bienestar Viajes y Turismo  Naturaleza y Animales Motor
 Espiritualidad y Mitología Salud Ciencia y Tecnología Ocio y Hobbies  Música y Espectáculos Familia y Pareja
 Arte y Cultura Derecho        

 

Condiciones de Uso · Políticas de Privacidad · 2010-2011 © contenidosfreelance.com - Derechos Reservados - phreezz