Bengalas en el rock y en el deporte
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Otra muerte por una bengala en el rock reavivó la polémica en el deporte. La falta de control en los accesos a este tipo de espectáculos conspira contra la necesidad de evitar que esta práctica siga siendo una bomba de tiempo en las tribunas. |
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Hacer ingresar a las canchas de fútbol o de otros deportes populares este tipo de pirotecnia es una estúpida costumbre que nadie controla, que muchos apañan siendo cómplices y que siempre fue habitual en el deporte y en el rock, antes y después de Cromañón.
A fines de los '80, Luis Alberto "el Flaco" Spinetta escribió la canción "La bengala perdida", editada en el disco Tester de Violencia, basada en la muerte de un hincha de Racing por una bengala en un partido contra Boca. El tema musical dice en un fragmento: "... por un color/sólo por un color/no somos tan malos...", en referencia a un diálogo que tuvo un asombrado Spinetta con unos hinchas que intentaban explicar su repudiable actitud en el estadio.
Según narra detalladamente el periodista Pablo Picotti, la noche del 3 de agosto de 1983 se enfrentaban en La Bombonera el conjunto xeneize y la Academia, por la 12º jornada del Metropolitano. Durante el transcurso del encuentro de reserva, hubo un par de bengalas marinas que partieron de la cabecera local y, luego de provocar un sonoro estampido, surcaron el aire. Al principio nadie le dio demasiada atención al tema, pero a medida que se encendían y lanzaban más bengalas, el terror se fue apoderando de los ocupantes del sector opuesto a la tribuna desde la cual partían esos proyectiles. Apenas pasadas las 20:30, los equipos salieron al campo de juego y una de ellas, luego de un zigzagueante recorrido se clavó en el césped, bastante cerca de la posición de Abel Alves, jugador de Boca en aquel entonces, y de Luis Pintos, médico de Racing.
Pocos minutos después, el juez Teodoro Nitti estuvo presto a comenzar el partido.
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La muerte de Ramírez
El 30 de abril último, Miguel Ramírez presenciaba un recital de La Renga en el Autódromo de La Plata, cuando recibió una bengala en el cuello. El joven de 32 años, padre de dos niños y cuya esposa está embarazada de 7 meses, ingresó esa noche al hospital Alejandro Korn de la localidad platense de Melchor Romero, donde finalmente falleció el lunes pasado. El informe de necropsia confirmó que la bengala impactó en el cuello de la víctima. El principal sospechoso de encender la bengala, Iván Alejandro Fontán (presunto tirador de la bengala), fue detenido en su casa de Bahía Blanca. Los investigadores llegaron a él tras el relato de varios testigos que dieron datos precisos de quién sería el autor de la tragedia ocurrida en el autódromo Roberto Mouras de La Plata. La investigación se centrará en establecer en qué lugar se compró la bengala náutica que mató a Ramírez.

A pesar de la terrible muerte de un espectador, el partido se llevó a cabo, ya que ante los pedidos de suspensión efectuados por la dirigencia visitante, sus pares locales se negaron argumentando que era muy peligroso anunciarle a la multitud que el partido se suspendería. Fue empate 2 a 2, pero eso poco importa, cuando uno trata de hacerse una idea de lo que vivieron quienes estaban en esa tribuna visitante. Gente que estaba ubicada muy cerca de la víctima narró en su momento, con una mezcla de sorpresa, horror e indignación, que de la boca y la nariz de Basile salían humo y fuego, invadiendo pronto el aire un terrible olor a carne quemada, mientras un ocasional compañero de tribuna intentaba desesperadamente apagar con su saco el chamuscado cuerpo.
De repente, otro estampido, otro fogonazo, y una nueva bengala atravesó el cielo como un tirabuzón en cuestión de segundos, recorrió poco más de cien metros, pero no logró superar la altura de la estructura ubicada sobre la calle Brandsen. De hecho, se clavó en el cuello de un sorprendido Roberto Basile, quien ocupaba un lugar en la bandeja media. No pudo atinar a nada y murió en forma casi instantánea. "La cuarta bengala impactó en Roberto Basile", describió el periodista Amílcar Romero, autor del libro "Muerte en la cancha", editado en 1985.
Basile era un empleado bancario de apenas 25 años que, después de una larga abstinencia, había decidido volver a ver al club de sus amores en una cancha. Esa tarde, luego de salir antes de su trabajo, fue hasta La Boca en compañía de su novia, y tenía entre sus planes juntarse a cenar con su familia en una cantina del barrio. Fueron momentos llenos de confusión los que siguieron al impacto de la bengala en la carótida del infortunado joven: la hinchada de la Academia, sin salir del asombro gritaba "Asesinos, asesinos", mientras algunos espectadores se iban llorando del estadio. Más allá del esfuerzo de los médicos (que tardaron bastante en llegar gracias a la incomodidad y oscuridad de los accesos), nada se pudo hacer para salvar esa vida.
La bengala en cuestión partió desde la popular local que da a Casa Amarilla desde la bandeja del medio, esa que alberga habitualmente al núcleo duro de la barra brava llamado "La 12". Atrás habían quedado los tiempos de liderazgo de "Quique el carnicero", y el nuevo capo del lugar era, desde hacía algunos años, el famoso José Barrita, "El Abuelo", alguien que comandaría al temido grupo casi hasta mediados de la década del ´90.
Bengalas en Vélez
El José Almafitani fue clausurado luego del allanamiento en el que se encontró gran cantidad de pirotecnia, utilizada durante el partido del lunes pasado por simpatizantes del Fortín. La triste noticia del fallecimiento de Miguel Ramírez no pareció importarle a ninguno de los simpatizantes de Vélez, que tiraron gran cantidad de Tres Tiros, luego de que el equipo venciera a Banfield por 2-0. El vice del club, Julio Baldomar, dijo que la responsabilidad "no pasa sólo por la institución". El dirigente se mostró muy molesto por la sanción, opinó que es "injusta y excesiva". Antes de aclarar que el club va a apelar la sanción, aunque sin mucha esperanza, expresó: "Desde el punto de vista legal, lo que está pasando es una vergüenza". Luego agregó: "Nosotros no podemos ponernos en la puerta para que no pasen pirotecnia, eso es responsabilidad de la policía".

Nunca pagaron sus culpas los responsables de la tragedia que allá por el '83 se llevó la vida de Roberto Basile por la herida de una bengala. A mediados del año siguiente, y luego de estar detenidos menos de diez meses, fueron sobreseídos tres de los integrantes de la barra de Boca que habían sido acusados bajo la figura de homicidio culposo.
Hoy lamentamos la tragedia del seguidor de La Renga, Miguel Ramírez, fallecido por una herida que le causó una bengala en el recital. Y siempre se hace difícil encontrar a los culpables. A casi 30 años, tenemos que decir que la muerte de Roberto Alejandro Basile quedó impune, como pasó con tantas otras víctimas y como seguirá pasando mientras nadie se tome en serio que una bengala encendida entre la gente es un arma letal que, quienes controlan, dejan pasar como si no fuera algo tan malo por tratarse sólo de un color.