Hobbes afirma: "Las nociones de correcto e incorrecto, justicia e injusticia no tienen lugar allí y pueden matar a otro por cualquier cosa que consideren necesaria para su vida, incluso por insignificancias, por una palabra, una sonrisa, una opinión diferente". Agrega Hobbes. "El conflicto no surge porque los hombres sean intelectualmente primitivos o como bestias, más bien se trata de lo opuesto: surge de la igualdad y de la presunción de su igual habilidad y sofisticación para razonar"
En su tratado más famoso,
Leviatán (1651), Hobbes señaló formalmente el paso de la doctrina del derecho natural a la teoría del derecho como contrato social. En la condición de estado de naturaleza todos los hombres son libres, y sin embargo viven en el perpetuo peligro de destruírse mutuamente. Su visión del estado de naturaleza anterior a la organización social es "la guerra de todos contra todos", la vida en ese estado es pobre, brutal y breve.
La vida sin ley, la sociedad anómica (Parte III)
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La crisis de 2001 y la emigración de jóvenes, factores que generan anomia social. |
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Otro factor en nuestro país que favorece a que el fenómeno de la anomia se extienda en nuestra sociedad, es el relacionado con el éxodo de nuestros ciudadanos al extranjero, no solo en búsqueda de oportunidades laborales sino también de seguridad para sus vidas. A partir del año 2001 miles de jóvenes comenzaron a partir, dejando aquí a sus familias, amigos, hábitos, costumbres y lugares queridos.
Otros no tan jóvenes emigraron con sus hijos pequeños con la incertidumbre de que su decisión los afectara. La mayoría de ellos hoy en diferentes países han encontrado su lugar en el mundo. Con esfuerzo, perseverancia y capacidad de trabajo tienen un puesto laboral estable, sin problemas de inseguridad y con expectativas entusiastas de un futuro planificable. Si bien pueden ser invadidos por la nostalgia, las informaciones que les llegan sobre lo que ocurre en nuestro país y la inevitable comparación con el lugar en donde están residiendo les brindan la absoluta tranquilidad de que la decisión tomada fue la correcta.
Reflexionando sobre esta problemática que nos lleva a presagiar la desaparición de la sociedad es inevitable remitirnos a los comienzos de la organización social haciendo referencia al filósofo inglés
Thomas Hobbes cuando menciona el estado de naturaleza en relación a una situación de conflicto, incerteza y violencia en la que supervivencia de cada cual está amenazada por los mismos medios que cada uno adopta para asegurarla.
Por parte de los seres humanos el conflicto puede surgir de cualquier intento de satisfacer sus deseos puesto que serán capaces de hacer cualquier cosa para lograrlo. En el estado de naturaleza no existen límites morales para la acción de los hombres.
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La otra cara de esta situación es la realidad de los que quedan acá. Los padres, abuelos, amigos y familiares quedan desprovistos de sus seres más queridos, separados por miles de kilómetros, sin poder disfrutar de cerca los logros de sus hijos y el crecimiento de sus nietos.
Si bien en estos casos el beneficio de la
tecnología mediante los servicios cada vez más avanzados de Internet (correos, fotos, micrófono, cámara) disminuye las distancias y aunque todos reconozcan que están muy bien donde están y que sientan alegría y satisfacción por ello, es inevitable que añoren tenerlos cerca y compartir lo cotidiano. Es en este sector de la población donde también detectamos anomia, en los que quedan.
Thomas Hobbes
Frecuentemente les escuchamos decir a los mayores: "no vale la pena esforzarse para quedar solos" "mejor que se fueron, acá en un segundo los matan" "mis hijos ya no quieren volver" mientras que los más jóvenes manifiestan: "para que voy a estudiar, para terminar de taxista" "acá no valoran al trabajador" "me voy del país, no importa lo que dejo" "solo le va bien a los corruptos" "no voy a esforzarme para que me roben todo". Estas manifestaciones denotan tristeza, desilusión y frustración porque los valores que sustentaron su existencia ya no tienen sentido para ellos.
Si observamos con atención todo lo que día a día sucede a nuestro alrededor a un ritmo vertiginoso es ilusorio esperar una reacción general que pueda impedir el devastador avance de la anomia social, la que nos hará retroceder al estado de naturaleza de hace siglos.
En estos días se han extendido los comentarios sobre el fin del mundo en pocos años y una devastadora destrucción de la tierra debido a diversos fenómenos de la naturaleza.
Es posible que esto ocurra pero si no fuera así estamos frente a la segura alternativa de que en un plazo más largo y sin tomar conciencia de ello la destrucción la causemos nosotros mismos, en una guerra de todos contra todos.
Desde una óptica positiva podríamos pensar que estamos a tiempo de evitar semejante desenlace aunque desarrollar la creatividad, la energía, la inteligencia y la unidad social para lograrlo constituiría una obra épica.
Al retrotraernos a Hobbes es inevitable la comparación con los días que nuestra sociedad está viviendo hoy. Los crímenes y delitos de distintas características, a veces sin sentido y sin razón aumentan generando paranoia e impotencia en la población mientras desde el poder político, legisladores y gobernantes permanecen ausentes dando prioridad a otros temas, peleando oficialismo y oposición , planificando campañas ante nuevas alternativas electorales o proyectando desembarques de cruceros en nuestra ciudad sin advertir que sus pasajeros no podrán desembarcar porque puede costarles su vida si permanece la indiferencia del estado ante nuestra realidad violenta.
Analizando lo expuesto podemos sintetizar esta problemática refiriéndonos a varios factores centrales: inseguridad, impunidad, indiferencia estatal y emigración generalizada. Todos ellos ejercen un efecto corrosivo de desgaste, desilusión, desamparo, impotencia y resignación, sentimientos que inevitablemente conducen a la pérdida de valores esenciales y a un acelerado retroceso a nivel humano.
Thomas Hobbes