Las desventajas de ser mujer y madre en el mundo del trabajo
En 1991 Erin tuvo fue atropellada por un coche y en esa ocasión conoció el dueño del despacho de abogados donde, tras muchas insistencias, consiguió un puesto de archivista. Vivía sola con sus tres hijos pequeños y necesitaba absolutamente salir de su situación de desempleo. Los prejuicios hacia su situación familiar y su particular manera de vestir siempre le habían creado problemas a la hora de buscar una ocupación. Esto hizo que se esforzara mucho para mantener el nuevo puesto de trabajo, a pesar de las dificultades en gestionar el tiempo entre sus tareas de madre y el empleo.
El mundo del trabajo está estructurado para personas que puedan cumplir con al menos 8 horas laborales, por cinco o seis días a la semana. Esto discrimina a las mujeres sin pareja que tengan hijos. Al día de hoy, lamentablemente, no se han abierto muchos caminos alternativos y estas mujeres todavía se presentan a entrevistas de trabajo que no son adecuadas a sus necesidades. El comienzo de esta historia relata con exactitud los problemas reales de la
familia monoparental.
El acontecimiento que cambió toda una vida
En su trabajo de archivista, poniendo en orden un archivo, Erin se fijó en un expediente que contenía informes médicos y quiso investigar más de cerca el asunto. Decidió invertir su tiempo en este caso porque podía representar un logro importante para el despacho, y a pesar de sus buenas intenciones fue despedida.
Como respuesta a sus reclamos, el jefe dijo que Erin se estaba tomando el caso como algo personal. Ella contestó que, tratándose de una causa justa y habiendo utilizado mucho tiempo que quitaba a sus hijos, por supuesto debía considerar que fuera algo personal. La mujer logró continuar trabajando porque los abogados vieron que la gente confiaba en ella, en su manera de acercarse con sinceridad, y finalmente pudo encontrar suficientes pruebas y testimonios que aportar al informe.
En 1996 se aclaró que la empresa Pacific Gas & Electric estuvo envenenando el agua de la ciudad de Hinkley por 30 años con residuos de cromo tóxico, afectando gravemente la salud de los ciudadanos. Los 600 habitantes de Hinkley recibieron 333 millones de dólares de indemnización, ganando la causa contra el coloso industrial.