¿Por qué es importante nuestra piel?
No le damos mucha importancia a nuestra piel a menos que haya un problema o nos lesionemos. La piel es más gruesa en las plantas de los pies, la espalda y las palmas, y más delgada en los párpados. La piel no sólo nos da nuestra apariencia y forma, sino que también protege a los órganos internos de lesiones, regula nuestra temperatura corporal y evita muchas infecciones. Nuestra piel contiene nervios que pueden detectar el calor, el frío, el placer, el dolor, el tacto y presión.
La piel también evita que sustancias dañinas entren en nuestro cuerpo, y elimina muchas toxinas introducidas a través de la ingestión, o incluso a través de la propia piel. Ésto le alivia la carga de trabajo a nuestro hígado y riñones al filtrar los subproductos del metabolismo de nuestro cuerpo. La piel también respira y juega un papel importante en nuestro sistema inmunológico.
Nuestra piel se compone de tres capas. La capa externa o epidermis, es delgada. La capa media o dermis, es más gruesa. La tercera capa o capa inferior se llama la hipodermis o capa subcutánea.
¿Cuáles son los grados de quemaduras de la piel?
Hay quemaduras de primer grado, que son muy dolorosas y son las menos graves de las quemaduras, y sólo afectan a la capa externa de la piel. Se hinchan un poco y se vuelven blancas cuando se pulsan. La piel sobre la quemadura se puede desprender en uno o dos días.
Las quemaduras de segundo grado tienen ampollas y son muy dolorosas, y afectan tanto a la epidermis como a la dermis. Para determinar la gravedad de las quemaduras, la presencia de quemaduras de segundo grado indican una pérdida de función de la piel. Una vez que la epidermis se ha separado de la dermis, la víctima comienza a perder líquido, juntamente con el calor y la capacidad de bloquear infecciones. Ésto significa también que las quemaduras de segundo grado son las más dolorosas.
Las quemaduras de tercer grado le causan daño a las tres capas de piel, haciendo que la piel se vea blanca o carbonizada. También ocurre la pérdida de líquidos, pérdida de calor y las infecciones que vienen con quemaduras de segundo grado. Si los nervios están dañados, las quemaduras pueden causar poco o ningún dolor.