Dónde se origina la addición
En realidad se trata de actitudes destructivas, que se originan en el intento de llenar un vacío interior. Están presentes en aquellas personas que no han terminado de desarrollar su personalidad en la niñez. Estas personas huyen del dolor que les ocasionaría el análisis de traumas no resueltos.
El codependiente necesita que un ser querido le proporcione continuas preocupaciones y fuertes emociones con las cuales distraerse. Por esto escoge relacionarse con personas
difíciles. El hecho de pensar que su pareja no sobreviviría sin su auyda, y de creer que un ser autosuficiente no sería capaz de quererle, son síntomas de su baja autoestima, debida a su escasa madurez.
El codependiente imagina que su pareja cambiará gracias a su dedicación. Pero no desea que este tome la iniciativa de acudir a una terapia. En realidad, si su pareja se curara, la relación se acabaría.
Escoge una persona que no sepa darle amor. De lo contrario debería relacionarse sinceramente y dejar de tapar sus emociones. Prefiere enfrentar situaciones de profundo estrés antes que enfrentarse a sí mismo. No soporta la soledad.
Los medios de comunicación no animan a tener relaciones sanas
Desde hace más de dos décadas se difunden estudios específicos sobre codependencia. No obstante, como advierten los mismos escritos, radio y television transmiten masivamente relatos de amor dependiente. 'Morir por ti' y 'Morir sin ti' se consideran frases románticas. Algunas canciones hasta comparan el amor a una droga. Se cree que una novela de amor donde no hayan excesivos sufrimientos no tendría éxito. El querer el bien del otro como el propio, el desear su felicidad y su crecimiento personal, son actitudes menos representadas en comparación con los sentimientos de apego.
A menudo los vecinos de una persona codependiente no la animan a curarse. Se limitan a decirle que su pareja no le merece, pero que su abnegación demuestra verdadero amor. En la relación entre familiares y entre amigos, con frecuencia se viven situaciones de dependencia.
Desear ser indispensables. Depender emocionalmente de las actitudes del otro. Perder el control de nuestras vidas, mientras luchamos para controlar a otros, según los expertos son índices de codependencia.